Te niego y resucito.





No voy a decir una palabra más,
tampoco pensaré 100 veces en tu nombre,
te negaré tres veces antes de que salga el sol
 borraré mis ojos con cera y oscureceré mis sueños,
hasta tenerte lejos.

Llegaré con mi sombra y partiré hacia el infierno
con la cabeza alta como cuando era un ángel
con las alas pegadas a tu cuerpo.

Apareces y desapareces , jugando con las sombras
desquiciando las órbitas de mis ojos,
clavándome a la cruz con el humo de tu pitillo.

Y te niego, te resucito y te velo,
hasta el día en el que estás y vuelves,
como un jodido temporal que rompe las cadenas
y me manda al fondo del abismo.


Y te niego, te resucito y te velo
Te negaré tantas veces como me dejen mis dedos tocarte,
Por no pensar, pienso
y por no quererte te amo.
Tanto que no se hacer otra cosa.

Y si me detengo,
es parar acariciar espuma de mar,
 si cierro los ojos, es para vender mi alma al mejor postor.
Y si caigo es para hacerlo bajo tus pies,
de los que reniego y maldigo.

Te niego, resucito y velo,
atado de pies y manos,
corriendo con los pies clavados en tierra
y armado hasta los dientes de blasfemia.

Si me detengo,
es para parar tu viaje
para empujarte a la pared 
y decirte mas de cien veces, que  no digas tu nombre,
que borres mis recuerdos con tu nombre,
y me empujes hacia el infierno,
porque del paraíso me echaste 
cuando jugabas a entrar en mi sueños,
para hacerme enloquecer.