Tango tristón



Es noche, sopla ventarrón del norte, fuerte como siempre, el humo de la vieja caldera inunda toda la cubierta, y acabo como puedo el pitillo en el muelle antes de irme y dejar esta ciudad...como muchas otras.
Siento la miseria de mi vida deshaciéndose entre los cabos y amarras de este vapor, a esa porteña la engañe como a muchas otras, prometiendole mil historias, mil puertos desde Amsterdam a Buenos Aires,, pero claro eso era ayer, entre absenta y pastis francés,ahora ni la veo de lejos,la dejé en ese cuarto, corriendo la cortina para que el sol no le lamiera la espalda.
Quedan poco para zarpar, terminada la carga me llevo la mano al bolsillo, entre mi paquete de tabaco algunas monedas, las justas para poder ir a la taberna y pedir un café redentor, me quiero lastimar los labios, labios que ayer jugueteaban entre los de esa china cuyo nombre ni quiero acordarme.
En el cielo puedo ver la cruz del sur, señalándome el camino al que siempre estaré condenado.

Suena el tifon de otro carguero del muelle ya zarpando, y agoto las monedas que me quedan ,  me giré y allí estaba ella, la reina del sur, pero no era la china, era una amalgama de hierro, madera , cabos y poleas, mi amante a la que en cada puerto soy infiel, me espera mi camarote con olor a brea y salitre, que balancea mis sueños, no se hacer otra cosa que volver a el, mi guarida y vida a la que condené mi alma y cuerpo , porque no se otra cosa que mirar a las estrellas y guiarme de un sitio a otro.Forastero en todos los paises y extranjero en mi hogar.Mi patria sabe a sal y es más grande que todas las naciones juntas, ayer me reia con la china, le contaba mentiras y medias verdades, la única cosa cierta que le dije era que la amaba ,aunque solo fuera una noche.

Subo al barco, me subo la solapa de mi abrigo, froto mis manos buscando un calor que perdí también anoche, Ay, mi china! vuelvo a casa , a la casa donde siempre hay brisa, donde la bandera es mi ropa colgada desde la bandarilla y donde se habla el idioma de las olas.

Me voy a otro puerto, que se yo donde , que se yo si acabaré en la cuneta de alguna fonda o me quedaré dibujando estelas de mar en mi camarote.
Zarpo ya, mi china, ayer te amaba como no he amado a nadie ayer, te escribiré el dia que me acuerde de tu nombre y volveré a buscarte al barrio en donde te encontré, si mi destino es el de encontrarte.
Enciendo otro pitillo a duras penas , subo al puente y doy ordenes de largar amarras.