Como el polvo



Como el polvo, en esta tierra árida,
aquí como pequeñas partículas de la nada
que se van estremeciendo en cada vuelta de reloj.
Orgulloso de pertenecer a los locos,
y absurdo por evitar mi destino.

No hay nada más que mis glorias,
que mis indecencias y deseos mas anhelados.

Recorre el viento mi piel como el salitre que inunda la proa de mi barco,
el viento permanece frio, constante, erizando mi piel,
y desdibujando mi mandíbula en estertores espasmódicos
ya no me queda fuerza para luchar,
no hay mas filo en mi lengua,
he caído y soy como  polvo en el desierto.
Dejé de ser profeta cuando recobré la cordura,
para notar como se fundia el acero de mi corazón,
dejando llagas y heridas abiertas imposibles de curar.

No soy mas que un hombre,
ni siquiera eso,
un alma de paso en este teatro,
lleno de bufones y actores de tercera clase.
Soy más que un hombre, había sido profeta,
había sido guerrero, había sido poeta, escritor y vagabundo.

Ahora me lleva el viento, norte,
frío y helado, secando mis lagrimas,
en mi trono de sal y de nada,
intentando ser un héroe, en esta película.
En mi aliento de Ron y tabaco,
ya no queda sitio para el oxigeno.

 El ruido del viento  me acompaña,
el ruido del viento me enloquece,
y mi corona se ha convertido en ceniza entre mis manos,
no hay nada mas que polvo diluyéndose entre las dunas.
Maldito hombre